AGENCIAS MATRIMONIALES RUSIA INTERNACIONAL:

 

 

 


AUMENTO DEL NÚMERO DE MATRIMONIOS DE CONVENIENCIA


03/11/2004
«Por experiencia personal yo puedo decirle que las mujeres rusas, ucranianas o ex-URSS, sienten un especial afecto por los hombres latinos». Así reza en una página web en donde se ofrecen «novias rusas, ucranianas, letonas, lituanas... por correspondencia».

Eso sí, advierte que sus mujeres «buscan relaciones personales serias, confiamos en que usted tenga las mismas intenciones».

Irina vive en Moscú y tiene 24 años, le gusta leer libros, escuchar ópera, música pop y viajar. Busca un hombre interesante de entre 27 y 40 años, con buen carácter y corazón. ¿Situación? No importa demasiado porque precisa que «no pondría ninguna objeción si tuviera niños». En definitiva, quiere «crear una familia con el hombre de sus sueños». Condición: extranjero.

Por el interés te quiero

Salir de su país, alcanzar una vida mejor o conseguir la nacionalidad una vez que han cruzado las fronteras supone para muchos hombres y mujeres la única motivación de su vida.

A la «caza» de un príncipe sin importar el color -azul o negro- a cambio de conseguir blancos papeles. Una libertad para la que muchos entregan los pocos ahorros que tienen a «expertos mediadores», otros su dignidad y algunos, por qué no, se enamoran de verdad.

Los matrimonios de conveniencia o también llamados «blancos» resultan hoy día un fenómeno habitual en los países sometidos a una fuerte inmigración. El endurecimiento de las normas de acceso y de permanencia (o a veces las facilidades para conseguir el visado) que han establecido muchos países han acabado provocando la búsqueda de resquicios legales para conseguir los permisos de residencia o la nacionalidad.

Los datos evidencian que las uniones mixtas, entre nacionales y extranjeros, es una realidad en auge en nuestro país. Así, si en 2001 fueron 14.094, la cifra casi alcanzó las 18.000 (17.841) en el 2002.

«Resulta evidente que el aumento de la población inmigrante ha favorecido este tipo de uniones en los últimos años», señala Rocío García Zúñiga, trabajadora social y experta en este tipo de uniones: «Con estos enlaces no se busca contraer matrimonio sino -bajo el ropaje de esta institución y generalmente previo pago- que un extranjero se aproveche de las ventajas del matrimonio a los efectos de regularizar su estancia en el país o de obtener de forma más fácil la nacionalidad».

En Marruecos, en este tipo de enlaces se pagan cantidades que oscilan entre los 3.000 y los 6.000 euros. En Ceuta, señala Zúñiga, estas uniones son relativamente frecuentes, ya que una parte de la población tiene la nacionalidad española y la otra no, de manera que los nacionales españoles se casan con sus familiares y amigos marroquíes. No obstante, estas uniones se llevan a cabo más por hacerles un favor que por dinero.

Zúñiga señala que con Iberoamérica los matrimonios de conveniencia son una realidad bastante frecuente, no sólo con españoles, sino con americanos. «Un conocido cubano me narró el caso de una chica uruguaya que pagó por casarse con un amigo suyo de nacionalidad americana más de 5.000 dólares -explica- y otra amiga colombiana que tiene una agencia matrimonial, le ha propuesto que busque aquí, en España, varones que quieran casarse con chicas colombianas a cambio de dinero». Coincidencias o no, uno de cada cuatro españoles que se casa con una extranjera lo hace con una mujer colombiana.

Fraude difícil de probar

No obstante, aunque la mayoría de estos matrimonios se celebran a cambio de una contraprestación económica, no es menos cierto que este hecho no puede ser considerado como una condición exclusiva de estos enlaces, pues también los hay que se celebran de forma altruista, por amistad o por el rechazo a una cierta política de extranjería.

Pero lo que sí resulta una cuestión común es la imposibilidad de rechazar la autorización de un matrimonio entre un español y un extranjero, si no existen hechos comprobados que sean lo suficientemente clarificadores como para deducir de ellos sin sombra de dudas la existencia de simulación.

La escena del filme «Matrimonio de conveniencia» en la que Gérard Depardieu tiene que acertar hasta la marca de cosmético que usa por las noches su fictia mujer, Andie McDowell, dista mucho de ser una realidad en nuestro país. «Una cosa es el juicio moral sobre estas uniones y otro el legal», advierte Luis Zarraluqui, presidente de la Asociación de Abogados de Familia. Zarraluqui comenta que se deniegan permisos o los matrimonios se declaran nulos «en casos muy extremos».

Todo es legal, y la única forma de declararlo nulo es demostrar que no se conocen, que no tienen ninguna relación, pero no resulta fácil hacer ver que se trata de una farsa. En el año 1997 la Unión Europea instó a los países miembros a que persiguieran la escalada de matrimonios de conveniencia. En España «la única medida que se ha tomado -dice Zarraluqui- ha sido dar una instrucción al personal de los registros civiles para que en los expedientes previos que tienen que formular los futuros cónyuges traten de ver alguna señal de ficción.

Si eso ocurre, luego se investigará a fondo». Un interrogatorio bien encauzado puede llegar a descubrir la intención fraudulenta de una o de las dos partes. Algunos de los indicios más claros son que los cónyuges no se hayan conocido antes del matrimonio, que se equivoquen al comentar el cómo fue el inicio de su relación, en los datos personales o que no hablen la misma lengua.

¿Victoria o Tomasina?

Durante 2003, un total de 226 casos fueron llevados a juicio, sólo el 1,2 por ciento de las cerca de 20.000 bodas mixtas que se celebraron en nuestro país. Algunas de las uniones que han sido declaradas nulas por los jueces españoles lo han sido por razones evidentes.

Así, en el acta de inscripción de un matrimonio celebrado en la República Dominicana consta: «Se conocieron siete días antes de la boda por medio de una hermana de ella, casada a su vez con un hermano del contrayente que vive en España; ella estuvo conviviendo con otro varón, padre de sus tres hijos, hasta un mes antes de venir el contrayente a la República Dominicana; ella desconoce datos de él como la edad, fecha de nacimiento o dirección; por su parte el contrayente manifestó en la entrevista que lo único que sabía de su esposa es que se llamaba Victoria (en realidad era Tomasina) desconociendo sus apellidos, estado civil y si la misma tenía hijos».

Un tres de abril, Francisca se casó enamorada de Aníbal, un joven uruguayo que le prometió amor eterno. Tres meses más tarde y a las 7 de la mañana el «esposo» salió del domicilio conyugal para recoger el permiso de residencia y de trabajo. No volvió nunca más.

Y es que la idea que más ha calado en la sociedad sobre estas uniones es el aprovechamiento que el inmigrante hace del matrimonio para conseguir los papeles.

No obstante, es justo recordar que el otro cónyuge también se aprovecha. ¿Cómo? Recibe un beneficio económico o disfruta de una relación que puede ser de amistad, amorosa, o simplemente sexual.

Suculentos dividendos

No en vano, las uniones de conveniencia resultan todo un negocio para muchos porque los dividendos en juego no son nada desdeñables. Para las agencias matrimoniales rusas se ha convertido en algo tan lucrativo como el comercio de vodka: una novia rusa cuesta no menos de 7.000 dólares. Para aparecer en los catálogos las mujeres deben pagar un mínimo de 100 dólares, cantidad que, con un salario medio de 130, muchas no pueden permitirse.

Pero los ardides pueden llegar a ser mucho más escabrosos y algunas redes han llegado a arreglar matrimonios entre hombres inmigrantes y mujeres europeas, especialmente prostitutas, drogadictas o con problemas económicos, para que pudieran obtener permisos de residencia. A cambio, cobraban entre 3.000 y 6.000 dólares.

A ellas les ofrecían entre 1.200 y 3.000 dólares por contraer matrimonio con un ciudadano extranjero en situación ilegal. Una vez celebrado el enlace los «esposos» se iban cada uno por su lado.

Pero si los matrimonios de conveniencia entre españoles y los inmigrantes llegados de Marruecos, Rusia o Iberoamérica son una realidad desde hace tiempo, a ellos se suman otros nuevos. Hace poco más de un año, dos libros coparon el ránking de ventas en China: en ellos se daban detalladas instrucciones y consejos para buscar un novio o una novia extranjera.

Uno de los capítulos enseña a las chinas y chinos cómo adivinar si la posible pareja tiene mucho dinero o no. «No penséis que el extranjero es rico sólo porque gaste mucho dinero, ya que a lo mejor el sueldo que reciben en China, que les da para llevar una vida acomodada, es en realidad muy bajo en su país de origen», se atreve a recomendar uno de los volúmenes.